Este lugar es pura magia. Desde que lo descubrĂ, supe que aquĂ debĂa pasar el fin de año con mi familia. Despertar con el amanecer en la cara, desde la habitaciĂłn mĂĄs grande, fue un regalo. Desayunar con unas vistas casi celestiales, ya sea desde la cocina o la terraza, no tiene comparaciĂłn. Ăric y Natali nos brindaron una atenciĂłn familiar exquisita. La cena de raclette de fin de año fue memorable. Pero el desayuno⊠¥una joya! No es cantidad de buffet, es calidad: yogur griego, granola y mermeladas caseras, miel propia, croissants perfectos, pan, zumo de sus naranjos. Sencillamente sin palabras. Nuestra habitaciĂłn, con techos altos, cama amplia y vistas al amanecer y atardecer, era sublime. Este lugar te enamora por completo. 10 estrellas. Volver es inevitable.